Friday, August 11, 2017

Sacha Yegulev/EJERCICIOS DE MEMORIA

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

Esta novela de Leónidas Andreyev es un monumento a la buena prosa, a la excelente. Quizá debiera decir que es tan buena que linda e irrumpe en la poesía. Envolvente. Sutil. Desgarrante. Magnífica.

Sacha Yegulev es un muchacho de familia que se siente abrumado por la miseria de Rusia. De buen corazón, opta por dejar madre y hermana para reunirse con las bandas guerrilleras de los “Hermanos del bosque”. Hay que situarse en los años anteriores a 1917, entre los populistas y los bolcheviques. Sacha hace creer a su madre que parte a América, para evitarle sufrimiento.

Ya en el bosque, conoce una vida que no percibía antes. Pero en la revolución no todo son alegrías o grandezas. La envidia y la maldad corroen a los revolucionarios con tanta fuerza como a los burgueses. Además de ello, encara a la muerte. El dulce joven de pronto se hace hombre y como tal amargo. El espíritu del humano no es resistente a la experiencia. Día que pasa es amargura acumulada.

Sacha Yegulev se torna en leyenda. Es el protector de los pobres y la mano castigadora de Dios. Los hacendados ricos ven quemarse sus haciendas; los mujiks se llevan las gavillas de trigo; sobre Rusia se ha encendido un fuego que no ha de apagarse otra vez.

El “bandido” Yegulev es atrapado y muerto por la policía zarista. Su madre se acerca al cadáver -expuesto en una plaza-. Su madre sigue pensando que su Sacha está en América...

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Publicado en TEXTOS PARA NADA (OPINIÓN/Cochabamba) ¿1986-87-88?

Imagen: Portada de la edición de Guillermo Kraft, Buenos Aires, 1955


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