Thursday, December 28, 2017

Volver a Krefeld/VIRGINIANOS

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

En memoria de Heinrich Campendonk, pintor.

Recuerdo la cama. Más recuerdo los árboles.

Me acuerdo de la madre. De las paletas cubiertas de pintura seca.

He pensado en Franz Marc, en la visita a Baviera. Incubaban sus ojos tigres, venados y zorros de color. El cielo era de azul. Franz se durmió. Lo veo así y siento en mis dedos amor. Murió durante la guerra y sobre el frente de batalla se atormentó la tierra. Llovía. Tanta era su vida que, dormido, el crepúsculo le dibujaba el rostro de verde y por su nariz una gota naranja de sudor atrapaba el sol. Mas eso era Baviera… Krefeld tenía las calles arenosas, las casas bajas y las muchachas. La cerveza olía (mi brazo lleva el frío del jarrón). En Holanda me he visto caminando con mi holgura de viejo por Krefeld, otra vez. Pero este miedo de ciego, de no ver más lo que había, me obliga a quedarme, a no volver, a pensar que, en Krefeld, Helga no terminó aún de cocinar los panecillos. Y es tarde para mí.

_____
Publicado en VIRGINIANOS (LOS AMIGOS DEL LIBRO, Cochabamba, 1991)

Imagen: Heinrich Campendonk/Pierrot con serpiente, 1923

No comments:

Post a Comment